César Bona: “Innovar no significa arrasar con todo, sino dar pasos pensando siempre en el bienestar y la mejora de los niños”

 

El docente aragonés César Bona se coló en 2014 entre los 50 finalistas del prestigioso Global Teacher Prize por su trabajo en el colegio público Puerta de Sancho de Zaragoza. Desde aquella nominación ha publicado tres libros, ha viajado sin parar por España y Latinoamérica y se ha convertido en un embajador, la cara visible, de la apuesta por la innovación educativa, por el cambio hacia un nuevo modelo que aboga por escuchar más a los niños y por unir, verbo que considera clave para la educación. “La única manera de llegar a buen puerto es trabajando en equipo”, afirma. Este fin de semana participa en la capital maña en el I Congreso Internacional de Innovación Educativa, organizado por el Gobierno de Aragón, y en Madresfera no hemos querido perder la oportunidad de hablar con él.

Por Diana Oliver y Adrián Cordellat

 

Gamificación, ‘design thinking’, educación neuroemocional, trabajo en equipo entre docentes y familias, aprendizaje cooperativo… ¿Nuevos conceptos para una educación que necesita nuevas formas de llegar a los niños y adolescentes?

Aquí siempre me remito al sentido común. Y el sentido común nos dice que tenemos que acercarnos a los niños, que tenemos que educar todos en equipo, que tenemos que escuchar más de lo que escuchamos. A todos nos gusta participar, sentirnos queridos, ser escuchados. Y a los niños también. Y evidentemente si aportan y se les escucha al día siguiente van a tener más ganas de participar.

Hablas de la necesidad que tenemos todos de “ser escuchados”. ¿Se escucha realmente a los niños? ¿No deberían ser ellos también parte del proceso educativo?

Siempre que se generaliza se es muy injusto pero, dicho esto, creo que sí nos hace falta escuchar. Tenemos un temario que acabar, un currículo que seguir, y no nos damos cuenta de que nos metemos en esta inercia en la cual parece que los niños y las niñas deben ser recipientes y nosotros los debemos llenar a toda prisa. Y creo que es bastante obvio que uno crece cuando uno mismo se hace preguntas, cuando reflexiona, cuando se le invita a reflexionar. Para eso es necesario pararnos y ver hacia dónde estamos educando. Así que sí, yo creo que una de las claves es escuchar más a los alumnos y hacerles ver que ellos también pueden compartir las cosas que tienen dentro.

Mencionabas también en tu primera respuesta el concepto de equipo. ¿Hace falta hacer más equipo entre profesorado y familias?

El primer órgano educativo es la familia. Por eso hay que borrar una frase que nos ha acompañado mucho tiempo, la que dice que en casa se educa y en la escuela se enseña. Esa frase automáticamente y sin saberlo ha estado levantando muros invisibles entre la familia y la escuela. Por eso me gustaría que se cambiase por “la escuela es el mejor lugar para ayudar a las familias a educar a sus hijos”. Juntos. Y para eso es imprescindible que haya diálogo entre nosotros, que haya educación y paciencia, y que sepamos que la única manera de llegar a buen puerto es trabajando en equipo. La familia y la escuela siempre tienen que caminar juntos.

Hay que borrar la frase que dice que en casa se educa y en la escuela se enseña porque familia y escuela tienen que caminar juntos.

¿Podemos decir que son dos piezas clave en el proceso de cambio educativo?

El verdadero cambio educativo empieza en uno mismo. Primero hay que mirar para dentro para poder dar nuestra mejor versión a los chicos y chicas, seamos o no maestros. Cuando estamos con niños debemos ser siempre un ejemplo para ellos y no me gustan las excusas porque, obviamente, las instituciones y el sistema tienen que ayudar, pero cada día debemos dar nuestra mejor versión sin excusas. Los verdaderos cambios se están dando en las escuelas cuando verdaderamente nos damos cuenta de que podemos hacer ese cambio. Y ahí es cuando debemos estar apoyados desde los despachos. La formación en este sentido también es muy importante porque en primer lugar debemos pensar hacia dónde vamos a formarnos, cómo vamos a mejorar el mundo en el que vivimos, y que esa formación vaya también hacia las administraciones para que no parezca que caminamos por caminos separados.

Por lo que parece comunidades como la de Aragón están empezando a apostar por una revisión del modelo educativo como motor de cambio.

Sí, y eso es importantísimo. Creo que nos encontramos en un buen momento en ese sentido. El hecho de que la administración anime a dar un paso hacia delante es algo que no se ve todos los días. En ese sentido debemos sentirnos afortunados y aprovechar los cambios. Eso sí, creo que no sirve cualquier cambio, ya que todo cambio que hagamos, hasta el más mínimo, debe ser realmente en beneficio de los niños y las niñas. El apoyo de las administraciones seguro que va a ayudar a muchos centros educativos a dar prioridad a ese paso que hace falta. No olvidemos que todo evoluciona: la tecnología, la comunicación, la medicina… Y también la educación, que debería estar en la vanguardia por una simple razón: no podemos exigir a los niños aquello que nosotros no podamos darles como docentes.

El hecho de que la administración anime a dar un paso hacia delante es algo que no se ve todos los días

Y hablando de instituciones, hace justo un año tuvimos la oportunidad de hablar con Juan de Vicente Abad, nombrado profesor más innovador del año en España, y nos decía que es una pena que no haya un acompañamiento de las instituciones y que en muchos casos éstas vayan por detrás del buen hacer de los profesores. ¿Se tiene en cuenta al profesorado cuando se habla de cambios educativos?

Volvemos al verbo escuchar. Cualquier persona que se encuentre en un cargo de responsabilidad en educación lo primero que debería hacer es salir del despacho, pasar una audiencia en las aulas y ver qué se hace en las escuelas. Y ahora lo tienen bastante fácil, porque cada día en algún medio sale una escuela que está llevando a cabo un proyecto interesante, así que las tienen localizadas. Hace falta gente valiente en las administraciones y que den un paso adelante. El problema es que muchas veces cuando alguien toma una decisión en altas instancias en temas de educación, ésta está supeditada a ciertos matices ideológicos. Para mí es clave que alguien que ocupe un puesto de esas características, a la hora de tomar una decisión, piense que con un cambio de este tipo no solo representa a su partido, sino que está representando a toda la sociedad.

¿Y cómo ves a la sociedad? ¿Se puede poner de acuerdo a todo el mundo?

Parece que siempre estamos metidos en debates trascendentales que luego no lo son tanto. Sin darnos cuenta convertimos a la educación en un partido con dos oponentes. En casi todo. Parece que partimos la educación porque tenemos que ver siempre el A o el B de las cosas. ¿Jornada continua o jornada partida? ¿Deberes sí o deberes no? ¿Escuela tradicional o innovadora? Para mí, sin embargo, la palabra clave en la educación es unir. Y eso también implica el unir lo que se hacía antes con lo que se hace ahora. Hay cosas que funcionaban hace muchos años y que seguirán funcionando. La prueba es que todos tenemos algún profesor que nos marcó para bien. Innovar no significa arrasar con todo, sino dar pasos pensando siempre en el bienestar y la mejora de los niños y niñas.

Sin darnos cuenta convertimos a la educación en un partido con dos oponentes.

 

Hablando de profesores que nos marcaron. ¿Has tenido alguno?

Sí. Para bien y para mal. Y por eso uno intenta hacerlo bien, porque sabe que marcamos vidas.

¿Qué te llevó a ser profesor? ¿Quizás alguno de esos tutores que te marcaron para bien?

El azar. No es que yo no quisiera ser maestro, simplemente no tenía idea de que quería serlo. Estudié filología inglesa porque era una de las carreras que a mi me gustaban y que había en Zaragoza. Luego eché currículums, como muchas personas. Y posteriormente, al estar con 25 niños y niñas, descubrí que eso era lo que yo quería hacer. Cada día, cada minuto que pasa yo soy consciente de la responsabilidad que tengo hacia ellos. Y hacia el mundo también, porque un maestro debe ser consciente de que nuestra misión es mucho más importante de lo que acostumbramos a creernos. Estamos educando no solo para las profesiones del futuro, sino que estamos ayudando a las familias a educar a sus hijos en sociedad, en el diálogo, en la convivencia, en el respeto a uno mismo y a los demás, a las diferencias, al medio ambiente… Por eso esta profesión es tan importante.

¿Has vuelto ya a las aulas o sigues dedicado a los congresos y confrencias?

Yo sigo viajando sin parar por España y Latinoamérica y estos próximos meses lo seguiré haciendo. Me siento un privilegiado porque tengo la posibilidad de viajar, de aprender de otros y de compartir conocimientos. Lo que yo deseo de todas formas es volver al aula, porque es lo que más me gusta hacer. Yo soy yo estando con niños.

¿Cuál es la mayor enseñanza que te han dejado estos viajes por España y el mundo?

La experiencia me ha permitido abrir mi mente, ver la educación de una manera global y darme cuenta de algo que uno ya presuponía: que hay miles de maestros haciendo cosas muy interesantes. Solo es cuestión de que salgan a la luz para que nos demos cuenta de que no estamos caminando solos.

 

 

Este fin de semana, en el I Congreso Internacional de Innovación Educativa que se celebra en Zaragoza, organizado precisamente por el Gobierno de Aragón, participas con la ponencia “Mira a tu alrededor”. ¿Hay mucho que aprender más cerca de lo que pensamos?

Como sociedad creo que tenemos que mirar a lo que tenemos cerca; es algo que nos ha faltado siempre. Admiramos cosas que se hacen a miles de kilómetros cuando hay experiencias que se están haciendo al otro lado de la pared del aula o en una escuela que tenemos cerca y que no valoramos precisamente por eso mismo.

Y tras tantas experiencias vividas y conocidas, ¿cómo diría César Bona que debe ser la escuela del futuro?

Una escuela que eduque en la convivencia, en el diálogo, en el respeto, en el cuidado hacia la naturaleza. Y eso incluye todo, porque cualquier conocimiento que se pudiera compartir en esa escuela tendría que ser para mejorar el mundo en el que vivimos. Y no es una utopía, es algo que ya se está haciendo.

 

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Autor entrada: Diana Oliver

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